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Metodología de desarrollo nativa de AI

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La Inteligencia Artificial y el Desarrollador

La perspectiva del desarrollador sobre la Inteligencia Artificial es compleja. Si bien la Inteligencia Artificial ha posibilitado un incremento de la productividad y una adquisición de información sin precedentes, al mismo tiempo está transformando fundamentalmente el rol del desarrollador. Algunas personas pronostican que la Inteligencia Artificial evolucionará hacia la AGI y reemplazará a la gran mayoría de los desarrolladores, mientras que otras la desestiman como una herramienta sobrevalorada y sostienen que el valor esencial del desarrollador permanece inalterado. Aunque estas posturas parecen diametralmente opuestas a primera vista, guardan un sorprendente parecido en cuanto a que juzgan a la Inteligencia Artificial utilizando los patrones de la mentalidad tradicional.

Sin embargo, el punto crucial aquí no es juzgar o evaluar la Inteligencia Artificial. El verdadero núcleo radica en cómo debe modificarse la mentalidad de desarrollo bajo la premisa de la Inteligencia Artificial, y cómo deben reestructurarse los roles del desarrollador y de la organización en consonancia con dicha transformación. Para tal fin, se ha sintetizado la metodología de desarrollo de Inteligencia Artificial mediante el siguiente análisis de tres fases.

Desarrollo Dependiente de la Inteligencia Artificial

El desarrollo dependiente de la Inteligencia Artificial es la fase en la cual se toma a la Inteligencia Artificial como sujeto de juicio y se aceptan sus resultados de manera acrítica. En esta etapa, el desarrollador percibe a la Inteligencia Artificial como una entidad que organiza e implementa sus ideas, aceptándola además como un sustituto al cual se le pueden delegar tanto el juicio como la responsabilidad.

A primera vista, este enfoque parece incrementar la productividad de manera explosiva. No obstante, en la práctica, se acumulan rápidamente códigos inexplicables e indefendibles. Cuando surge un problema en el código elaborado de este modo, nadie puede emitir un juicio certero sobre por qué se adoptó dicha estructura ni qué elección fue la correcta.

En esta fase, la Inteligencia Artificial produce únicamente resultados poco fiables, y el desarrollador se limita al rol de consumidor de dichos resultados. En consecuencia, tanto la Inteligencia Artificial como el desarrollador son utilizados de manera consuntiva, sin que las capacidades reales se acumulen en ninguna parte.

Desarrollo Basado en el Uso de la Inteligencia Artificial

El desarrollo basado en el uso de la Inteligencia Artificial es la fase que se observa en los desarrolladores más competentes. En esta etapa, el desarrollador percibe a la Inteligencia Artificial no como un sustituto del juicio, sino como una herramienta potente para incrementar la productividad. El desarrollador en esta fase permanece como el sujeto del diseño y del juicio final, delegando en la Inteligencia Artificial tareas repetitivas y costosas como la generación de código, la refactorización, la depuración y el resumen de documentos. Este enfoque reduce significativamente la proporción de tareas repetitivas del desarrollador y permite elevar drásticamente la productividad mientras se mantiene la confiabilidad.

Sin embargo, este enfoque presenta una limitación estructural: el contexto del diseño y el juicio no circulan. Dado que la dirección del desarrollo y el proceso de juicio permanecen confinados al razonamiento individual del desarrollador y no se comparten con la Inteligencia Artificial, esta última no logra acumular la evolución y el crecimiento del desarrollador. Como resultado, el contexto del diseño y la capacidad de juicio quedan aislados en el desarrollador.

Debido a esto, no se forma un ciclo de aprendizaje entre el desarrollador y la Inteligencia Artificial, y la capacidad de aprovechamiento de la Inteligencia Artificial no se expande más allá de las competencias existentes del desarrollador. El crecimiento se atribuye al individuo y, con el paso del tiempo, se amplía la brecha de capacidad entre los desarrolladores. Asimismo, este método revela la limitación de que dichas competencias son difíciles de acumular o reproducir a escala organizacional.

Desarrollo Nativo de Inteligencia Artificial

El desarrollo nativo de Inteligencia Artificial va más allá de las fases de confiar en la Inteligencia Artificial o utilizarla como herramienta; implica incorporar la Inteligencia Artificial en la estructura de desarrollo y en el proceso de juicio, logrando que tanto la Inteligencia Artificial como las personas interactúen y crezcan mutuamente. En esta etapa, la Inteligencia Artificial funciona como un miembro que interactúa compartiendo el juicio y el contexto del desarrollador.

El núcleo de esta estructura radica en que la Inteligencia Artificial y el desarrollador circulan de manera bidireccional y no unidireccional. El desarrollador comparte continuamente con la Inteligencia Artificial la intención del diseño y los fundamentos del juicio, y la Inteligencia Artificial acumula, a través de este proceso, el pensamiento del desarrollador y el contexto de la organización. Como resultado, la Inteligencia Artificial trasciende el rol de una mera herramienta que procesa solicitudes, evolucionando hacia una dirección que sugiere opciones adaptadas a la organización y que asiste y corrige el juicio del desarrollador.

El desarrollo nativo de Inteligencia Artificial no depende de la destreza o las mañas de un individuo en particular. Si el contexto de la Inteligencia Artificial se mantiene incluso cuando cambian los miembros, es posible plantear preguntas con una perspectiva similar ante el mismo problema y tomar mejores decisiones fundamentadas en las elecciones pasadas y sus razones. La capacidad de desarrollo no se adscribe al individuo, sino que se acumula en toda la organización y se vuelve reproducible.

A fin de cuentas, lo que persigue el desarrollo nativo de Inteligencia Artificial no es una arquitectura o metodología de desarrollo específica, sino el propio proceso de desarrollo en el cual se fortalecen de manera continua el juicio y el aprendizaje de la Inteligencia Artificial y del ser humano. Dentro de esta estructura, el desarrollador y la Inteligencia Artificial no se reemplazan mutuamente. En su lugar, evolucionan hacia una relación en la que comparten el mismo espacio de problemas y construyen conjuntamente mejores juicios y estructuras más sólidas.